sábado, 5 de marzo de 2016

Una noche de locura – Adriana Alarco de Zadra


Cuando pasó el vendaval la lluvia se hizo más leve, más tranquila, más serena. Ya no se percibía esa pasión arrolladora de los elementos. Se había desahogado el cielo y el huracán recorrió las cumbres sin hacer daños, descubriendo rutas secretas en los recovecos de esos montes. Los caminos hacia arriba seguían abiertos pero se cerraban como pétalos de flores, poco a poco, apaciguados, satisfechos.
Fue una noche de locura y el fantasma que me acompañó, se portó, con su experiencia milenaria, como si fuera un maestro gentil y apasionado.

Acerca de la autora:
Adriana Alarco de Zadra

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