martes, 29 de diciembre de 2015

Cuento de navidad - Enrique Tamarit Cerdá


Los dos hombres recorrían sin urgencia el interminable pasillo, deteniéndose alguna que otra vez a comentar las circunstancias de los perturbados mientras los observaban a través de ventanucos. Ante una mujer joven, reducida a un estado de laxitud humillante por la medicación intensiva, el doctor enteró al cura:
La ingresó su afligido esposo. Se hallaba encinta sin haber consumado el matrimonio, pero negaba infidelidad alguna y repetía con vehemencia que el fruto de su vientre sería el redentor de nuestros pecados, según le anunciara un ángel.
¡Cielo santo! ¿Qué hicieron ustedes con la criatura?
Darla en adopción a una familia de orden.
Bien hecho. Nadie en sus cabales concebiría semejante patraña.
Éste es un mundo desquiciado, padre, puedo asegurárselo.
Cabizbajos, las manos a la espalda, se alejaron con el eco de su paso tardo resonando en los mármoles inmaculados.

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