domingo, 25 de octubre de 2015

K ante la puerta - Lilian Elphick


Guardián cuida la puerta. K se acerca a él.
K: Buenos días.
G: La Ley no me permite darle los buenos días.
K: Permiso, entonces.
G: No puede pasar.
K intenta abrir la puerta
K: ¡Abra la puerta!
G: No tengo las llaves.
K: A ver, señor guardia, entendámonos. Tengo que visitar a mi amigo Gregorio que está muy enfermo, agonizante. Mi padre…
G: No me es permitido escuchar historias.
K: No es una historia; es la verdad. Mi padre…
G: ¡Silencio! Aquí nadie puede hablar; ¿no ve los letreros?
K: Sólo dice “Bienvenido a la Puerta”.
G: Ah, usted debe ser un bárbaro o uno de ésos que reclaman por todo. Que no tengo comida ni agua, que el crédito hipotecario, que estoy cesante, que el pueblo unido…
K: Yo…
G: ¡Cállese la boca, perro comunista; la Puerta es sagrada!
K: ¿Puede entregarle este paquete a Gregorio? Es pan, medicamentos, ropa limpia. Revise el contenido, si lo desea.
Guardia destruye el paquete
G: ¿Así que su amigo está enfermo? Qué se cree, ¿que soy imbécil? Esto es droga y de la buena. Tendré que tocar.
Guardia toca la puerta tres veces. Nadie abre.

Acerca de la autora:
Lilian Elphick

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